miércoles, 4 de noviembre de 2009

TOMAS LUIS DE VICTORIA






TOMAS LUIS DE VICTORIA


Era el séptimo hijo de los once que llegarían a tener Francisca Suárez de la Concha y Francisco Luis de Victoria, quien murió cuando el compositor tenía tan solo nueve años. En 1558, se convirtió en niño cantor de la catedral de Ávila. Allí inició sus estudios musicales de teoría del canto llano, contrapunto y composición, ejercitándose también en la práctica del teclado bajo la dirección de los maestros Jerónimo de Espinar, Bernardino de Ribera, Juan Navarro y Hernando de Isasi hasta los dieciocho años (1566).
Al año siguiente viajó a Roma e ingresó en el Collegium Germanicum, fundado por los jesuitas, donde pudo recibir lecciones de Giovanni Pierluigi da Palestrina, maestro de capilla e instructor de canto y música del cercano Seminario Romano, de quien tuvo influencias muy notables en sus primeras composiciones, para perfeccionar y aprender más sobre sus conocimientos musicales y prepararse para el sacerdocio.
En 1573 sucedió a Palestrina en el cargo de maestro de capilla del Collegium Romanum. En el año 1575 recibió la ordenación sacerdotal, y tres años más tarde, en el año 1578, ingresó en la Congregación del Oratorio, fundada por Felipe Neri, el sacerdote italiano y futuro santo.
En 1586 fue nombrado capellán y maestro de coro del Real Convento de las Clarisas Descalzas en Madrid, donde vivía retirada la hija de Carlos I, la emperatriz María de Austria (viuda del emperador Maximiliano II de Austria y hermana de Felipe II), por lo que dejó Roma para trasladarse a su país natal. Durante los años que ocupó este cargo, Victoria compuso pocas obras: solo dos nuevas ediciones de misas y el Officium defunctorum a seis voces. Aunque durante esta época recibió ofertas de importantes catedrales españolas, las rechazó todas.
Regresó a Roma en 1592 para publicar su Missae, liber secundus. Dos años después asistió a los funerales de Palestrina, y en 1595 regresó definitivamente a España, donde falleció en 1611 en Madrid.
Se le considera uno de los compositores más relevantes de su tiempo y su influencia llega hasta el siglo XX, cuando fue tomado como modelo por los compositores del Cecilianismo.

jueves, 29 de octubre de 2009

TROVADORES

En la Edad media, con el nombre “poeta” se hacía referencia no a todos los que se dedicaban al arte de componer versos, sino a aquellos que, en concreto, lo hacían en latín. Como contrapunto, surgió el término trovador para los que no utilizaban la lengua clásica, sino que escribían en provenzal. Ese nombre, trovador, proviene de la palabra trovar, que literalmente quiere decir componer versos.
Aparece ya, la citada palabra, en los poemas del trovador más antiguo que se conoce, Guilhem de Peiteu, duque de Aquitania. Más adelante se extendió a todas las lenguas romances para seguir designando a aquellas poetas cultos que, en vez del latín, utilizaban la lngua vulgar como código de sus poemas. La poesía trovadoresca, escrita durante los siglos XII y XIII, presentaba además –y no sólo en el nombre- importante novedades:
- Sus autores eran bien conocidos, pero estaba escrita en una lengua que todo el mundo podía entender- Se cantaba con un acompañamiento musical, generalmente de flauta, guitarra o gaita, y compuesto por el mismo trovador. Su tema era, preferentemente, el amor.- Su objeto no era la narración de grandes sucesos históricos o legendarios, sino algo mucho más íntimo: la expresión de sentimientos y sensaciones personales.


Los trovadores eran gente que podía pertenecer a cualquier estamento social: reyes, señores feudales, obispos, militares, burgueses, gente del pueblo, etcétera.
La poesía trovadoresca se desarrolló en varios lugares, y su localización geográfica no responde a un país concreto, ni ningún dominio señorial. La encontramos en el sur de Francia –Provenza, Aquitania, Gascuña- así como en el norte de Italia, en los Pirineos y en los condados hispánicos del norte, sobre todo en Barcelona.
Esta poesía no estaba concebida para ser leída, sino más bien para ser escuchada a través del canto de los juglares, especialistas que se trasladaban de corte en corte y que, en algunos casos, hicieron grandes fortunas y consiguieron especiales privilegios. Al contrario de los juglares de la épica, que podían improvisar a su antojo y actuaban generalmente en pueblos y villas, los juglares de la lírica habían de aprenderse los textos de memoria y, al actuar ante nobles y reyes, reproducirlos fielmente sin saltarse una coma.
Los trovadores tuvieron una importancia crucial en el desarrollo del amor como tema literario. El amor cortés, así como la idealización de la mujer, eran temas comunes en sus poesías, aunque no los únicos. Los trovadores, como leales servidores de sus respectivos señores, también componían para este, al que elogiaban y dedicaban virtudes. En los entierros solían componerse obras para expresar el dolor por la pérdida del difunto, al que igualmente se elogiaba y piropeaba. También trataron el tema de la guerra, pues muchos de ellos eran caballeros y algunos, incluso, tomaron parte en las Cruzadas.

Música renacentista
Al no conocerse la música griega o romana con tanta precisión como la arquitectura y la escultura, la música renacentista no se produce como una restauración de lo antiguo. La música de esta época fue una culminación de los estilos anteriores (Ars nova), buscando naturalidad, proporción y armonía entre texto y melodía.
Características principales:
• Unión entre música profana y religiosa.
• Equilibrio entre las voces.
• Mayor sentido imitativo en el contrapunto.
• Progresiva sustitución de voces por instrumentos (se favorece así a la música instrumental, que también acompaña a la danza).
• Se amplía el campo de acción de la interpretación musical (templos, universidades pero también salones, cortes, etc).
• El músico adquiere mayor importancia social.
Música vocal religiosa:
1. Motete: Es una composición de 2, 3 o más voces sobre textos latinos y de extensión breve. El motete se cantaba en Adviento, Cuaresma y en Semana Santa. Su época de mayor importancia fue durante los siglos XII y XIII. En el motete destacan las figuras de Giovanni Pierluigi da Palestrina y de Orlando di Lasso, que serán los músicos más destacados de la época.
2. Misa: Se desarrolla sobre los textos litúrgicos de esta celebración: kyrie; gloria; credo; sanctus y Agnus Dei. La misa estaba inspirada en temas del canto llano y profano, excepto en el caso de la Missae sine nomine (misa sin nombre) que no estaba inspirada en ningún tema preexistente.

miércoles, 14 de octubre de 2009

MOZART

Presentamos un video.